Un bikini bien cuidado dura tres veranos.
Los nuestros están hechos para aguantar, pero no son inmortales. La buena noticia: con una rutina simple de 60 segundos, multiplicás su vida útil. Estos son los principios que aplicamos nosotras.
1. Después de cada uso: enjuague en agua dulce.
Si salís del mar o de la pileta, enjuagá el bikini con agua fría de la canilla antes de hacer cualquier otra cosa. Sal y cloro son los enemigos número uno de la elasticidad. Diez segundos bajo el grifo en el baño del chiringuito, y listo.
2. Lavado: a mano, agua fría, jabón neutro.
Una vez por semana (o después de un uso intenso): lavá a mano en una palangana con agua fría y unas gotas de jabón neutro. Nada de detergente fuerte, nada de suavizante. Frotá suave, no retuerzas.
3. Secado: a la sombra, plano.
Nunca al sol directo. Nunca en secarropa. Nunca en colgador (deforma los breteles). Lo ideal: tenderlo plano sobre una toalla, a la sombra, dentro de la casa o en una terraza con sombra.
4. Cuidado durante el día.
Bronceador y aceites: aplicalos sobre la piel seca antes de ponerte el bikini, y dejá que absorban 5 minutos. La crema solar (sobre todo las con avobenzona) puede manchar la tela.
Jacuzzi: mejor con otro bikini. El calor + cloro intenso del jacuzzi degrada la elasticidad mucho más rápido que el mar o la pileta normal.
Asientos rugosos: piedras, escalones de hormigón, cubierta áspera de barco — pueden tirar los hilos. Una toalla doblada debajo y listo.
5. Guardado entre veranos.
Bien seco, plegado (no enrollado), en un cajón con un sachet anti-humedad o un papel de lavanda. Si lo guardás húmedo aparece moho. Si lo guardás colgado, se deforma.
Lo que NO recomendamos.
- Lavarropas. Aunque tu lavarropas tenga ciclo «delicado», la fricción rompe los breteles.
- Plancha. Nunca.
- Lavandina. Nunca, ni en blancos. Cambia la tela y los colores.
- Secarropa. Nunca.
Si algo se rompe.
Escribinos. Si es un defecto de fabricación, te cambiamos la prenda. Si es desgaste normal, te damos opciones (a veces se puede arreglar, a veces no). Pero queremos saberlo: nos ayuda a mejorar los próximos drops.
Tres veranos. Es lo que apostamos por cada Kaluca. Más, si lo tratás bien.